03/06/2026
La conservación del patrimonio urbano es una labor que exige conocimiento técnico, compromiso a largo plazo y una clara vocación de servicio público. En este ámbito, Sando Conservación y Energía desarrolla desde hace años una actividad continuada centrada en el mantenimiento, restauración y puesta en valor de elementos patrimoniales y espacios urbanos en distintas ciudades.
Un ejemplo reciente de este trabajo es la intervención en el edificio del Ayuntamiento de León, en la avenida Ordoño II, donde se está actuando sobre el conjunto escultórico de hierro forjado realizado en 1975 por el escultor José Luis Alonso Coomonte, Premio de las Artes de Castilla y León 2020. Una obra integrada en la arquitectura institucional que forma parte del paisaje cotidiano de la ciudad y cuya conservación resulta clave para preservar su valor artístico e identitario.
Los trabajos, impulsados por el Ayuntamiento de León y ejecutados por Sando Conservación y Energía, se centran en la limpieza, recuperación y protección del hierro, un material especialmente vulnerable a la acción del agua y el viento. La actuación incluye la eliminación controlada de corrosión, el sellado de grietas, la revisión de anclajes y la aplicación de tratamientos específicos y capas protectoras destinadas a frenar su deterioro y alargar la vida útil del conjunto.
El elemento intervenido, una puerta y once frisos de hierro forjado a mano, requiere una actuación técnica minuciosa que combina rigor profesional y respeto por la integridad artística de la obra.
Esta actuación se enmarca en un enfoque que prioriza la prevención frente a intervenciones más invasivas y que genera beneficios ambientales, económicos y sociales.
Desde el punto de vista ESG, estos trabajos están plenamente alineados con el Plan Director de Sostenibilidad de Sando y el ODS11, al contribuir a la protección del patrimonio cultural y del entorno urbano (dimensión ambiental); la preservación de espacios públicos que forman parte de la memoria colectiva y del bienestar ciudadano (dimensión social), y a una gestión responsable, técnica y transparente de los contratos públicos (dimensión de buen gobierno).